jueves, 4 de abril de 2013

Didáctica de las sociales: ayer y hoy


Aun siendo la historia y la geografía materias de gran interés para mí, no puedo negar que el sistema en que se ha impartido tradicionalmente, y que me dio de lleno en la EGB y el BUP/COU, se basaba casi en exclusiva en la pura memorística. Pese a ello, puedo considerarme afortunado, ya que los profesores que tuve en los tres últimos cursos del colegio fueron unos excelentes narradores de historias que lograron mantener mi interés y pasión por la asignatura, y cimentarme una buena predisposición a afrontarla. 


En cualquier caso, el sentir general hacia el estudio de estas materias ha sido el de tener que soportar un terrible tedio memorístico, lleno de datos a retener que poco o nada conectaban con la mayoría del alumnado: de la famosa “lista de los reyes godos”  a la retención de fechas y números de difícil memorización. En el caso del estudio de la geografía ocurrían sucesos similares, y el conocimiento de relieves, ríos y provincias tendía a volverse muy cuesta arriba.

En nuestros tiempos actuales, en los que se busca esa ansiada nueva enseñanza del siglo XXI, el objetivo de la enseñanza de las Ciencias Sociales se va orientando, más allá de la memorística, al análisis y al desarrollo de conciencias críticas: más que recordar fechas en concreto, es más valioso conocer y ubicar los periodos históricos y analizar el por qué se dieron, siempre desde una perspectiva de adaptación al pensamiento de la época. La simple retención de datos queda cada vez más obsoleta, máxime en esta actualidad en la que los medios de información digital hacen posible la consulta inmediata de cualquier dato puntual. ¡Cuán diferente habría sido el estudio de la geografía teniendo herramientas interactivas como Google Earth o el inmenso material multimedia disponible en la red! Y qué interesante habría sido estudiar historia acompañados de material multimedia que consultar in situ


Comentábamos en clase que, probablemente en un futuro no demasiado lejano, las aulas llegarán a basarse, en un alto porcentaje, en los recursos TIC, que son, como hemos visto, un importante aliado como recurso. No obstante, el factor humano sigue siendo el capital para la didáctica de esta asignatura: si en su momento tuve la suerte de asistir a las clases de buenos docentes que, aún con los métodos de antes, lograron hacerme sentir pasión por la asignatura, el docente de hoy día, con todos los recursos disponibles a su favor, debe creer en lo que hace y dice, y debe disfrutar con aquello que enseñe. Los curriculums, leyes o planes de centro podrán cambiar según la situación, pero la persona docente debe tener sus ideas y principios muy claros: la auto-formación constante, la pasión por la materia y la capacidad para hacer pensar y reflexionar al alumnado: como hemos visto tantas veces a lo largo de la carrera, lograr que los alumnos se hagan las preguntas antes que darles directamente las respuestas a cuestiones que nunca se han planteado.

Existen muchas maneras de afrontar la didáctica de las ciencias sociales, y los recursos para afrontarla son cada vez mayores; no obstante, lo más importante es, ante todo, lograr una experiencia de enseñanza en la que los alumnos aprendan a despertar su mente y conciencia, algo que les ayude a ser libres y a ser capaces de elegir por sí mismos. 


Sobre las Ciencias Sociales como materia que contribuye al desarrollo personal, social y autocrítico de los alumnos, ¿Ha sido siempre así? No podemos olvidar que una de las señales de un estado saludablemente democrático es la preocupación por tener una población bien formada, lo que incluye una enseñanza de las ciencias sociales que sea lo más objetiva posible, dentro de lo siempre difícil que es ser objetivo en estas materias, en especial en la de Historia. Una famosa frase reza que “la historia la escriben los vencedores” y precisamente, más allá de pensamientos y orientaciones personales, es necesario indagar, buscar y pensar con la mayor objetividad posible acerca de los hechos a tratar, buscando en lo factible la libre formación del pensamiento del alumno. 

Si antes todo se reducía al “retén los datos, que luego los interpretarás”, el camino que deberíamos seguir hoy en día es el de “piensa, analiza y consulta los datos”. Son muchas las situaciones en las que podemos encontrar sistemas que no se diferencian demasiado de aquellos centrados en la memorística, mas en nosotros está el luchar contra la inercia del día a día, contra el camino fácil de “repetir lo que está en el libro” y buscar nuevos métodos y estrategias que permitan una enseñanza satisfactoria de estas asignaturas.

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