Blog para la asignatura de Didáctica de las Ciencias Sociales, del tercer curso del Grado de Magisterio en Educación Primaria (Universidad de Málaga, curso 2012-2013)
martes, 23 de abril de 2013
martes, 9 de abril de 2013
Un punto azul pálido
Un punto
azul pálido es una fotografía de la Tierra tomada por la sonda espacial Voyager
1 desde una distancia de 6 000 millones de kilómetros. También es el título de
un libro de Carl Sagan inspirado en esta fotografía. La imagen muestra la
Tierra como una mota o punto de luz casi imperceptible debido al fulgor del
Sol. La foto fue tomada el 14 de febrero de 1990. En 2001 fue seleccionada por
Space.com como una de las diez mejores fotos científicas espaciales de la
historia.
En su
libro publicado en 1994 Un punto azul pálido: una visión del futuro humano en
el espacio, el astrónomo Carl Sagan relató sus pensamientos en un sentido más
profundo de la fotografía:
“Desde este punto de vista lejano, la Tierra
puede no parecer de cualquier interés particular. Pero, para nosotros, es
diferente. Consideremos de nuevo ese punto. Eso es aquí. Eso es nuestra casa.
Eso somos nosotros. Ahí ha vivido todo aquel de quien hayas oído hablar alguna
vez, todos los seres humanos que han existido. La suma de todas nuestras
alegrías y sufrimientos, miles de religiones seguras de sí mismas, ideologías y
doctrinas económicas, cada cazador y cada recolector, cada héroe y cada
cobarde, cada creador y destructor de civilizaciones, cada rey y cada
campesino, cada joven pareja enamorada, cada niño esperanzado, cada madre y
cada padre, cada inventor y explorador, cada maestro de moral, cada político
corrupto, cada “superestrella”, cada “líder supremo”, cada santo y cada pecador
en la historia de nuestra especie ha vivido ahí – en una mota de polvo
suspendida en un rayo de sol. La Tierra es un muy pequeño escenario en una
vasta arena cósmica. Piensa en los ríos de sangre vertida por todos esos
generales y emperadores, para que, en gloria y triunfo, pudieran convertirse en
amos momentáneos de una fracción de un punto. Piensa en las interminables
crueldades cometidas por los habitantes de un lugar del punto sobre los apenas
distinguibles habitantes de alguna otra parte del punto. Cuán frecuentes sus
malentendidos, cuán ávidos están de matarse los unos a los otros, cómo de
fervientes son sus odios. Nuestros posicionamientos, nuestra imaginada
auto-importancia, la ilusión de que ocupamos una posición privilegiada en el
Universo ... Todo eso es desafiado por este punto de luz pálida. Nuestro
planeta es un solitario grano de polvo en la gran penumbra cósmica que todo lo
envuelve. En nuestra oscuridad -en toda esta vastedad-, no hay ni un indicio de
que vaya a llegar ayuda desde algún otro lugar para salvarnos de nosotros
mismos. Dependemos sólo de nosotros mismos. La Tierra es el único mundo
conocido hasta ahora que alberga vida. No hay ningún otro lugar, al menos en el
futuro próximo, al cual nuestra especie pudiera migrar. Visitar, sí. Colonizar,
aún no. Nos guste o no, en este momento la Tierra es donde tenemos que
quedarnos. Se ha dicho que la astronomía es una experiencia de humildad, y yo
añadiría que formadora del carácter. En mi opinión, no hay quizá mejor
demostración de la locura de la soberbia humana que esta distante imagen de
nuestro minúsculo mundo. Para mí, subraya nuestra responsabilidad de tratarnos
los unos a los otros más amable y compasivamente, y de preservar y querer ese
punto azul pálido, el único hogar que jamás hemos conocido.”
Fuente:
Wikipedia
En clase de Didáctica de las Ciencias Sociales tuvimos la ocasión
de conocer y encontrarnos con ese interesante texto y ese fabuloso vídeo que lo
narra y que ilustra con animaciones el desarrollo del escrito de Sagan y nos
muestra la famosa foto tomada desde el satélite.
Ya comentamos en clase sobre la idea del texto acerca de la
humildad que debería despertarnos el conocer la inmensidad del universo y lo
infinitamente pequeños que somos.
A ese respecto, en este enlace podemos ver una muy didáctica
animación en flash que nos muestra la escala del universo desde los límites del
universo observable hasta la más pequeña de las partículas:
Comienza con la escala a nivel humano,
moviendo los cursores de la
barra inferior hacia la izquierda vamos acercándonos a todo aquello más pequeño
que nosotros, hasta llegar a límites más allá de los átomos, y si nos movemos a
la derecha terminaremos llegando a la inmensidad del infinito. A lo largo del
recorrido vemos diferentes escalas que nos ilustran y nos dan una idea del
tamaño relativo de diferentes objetos, lugares y criaturas en comparación con
el universo. En el menú superior derecho tenemos un icono para activar o
desactivar música de acompañamiento a lo largo de este viaje.
De hecho, si contase con pizarra digital en clase y una buena
conexión a internet, es probable que, tras el vídeo de Sagan, pusiera a los
alumnos esta animación en flash, para terminar de enseñarles acerca de lo
inmensamente pequeños que somos, lo reducido que es nuestro espacio y lo
tremendamente valioso que es, pues como decía el gran autor, es el único
hogar que hemos conocido.
A continuación, debatiríamos sobre el etnocentrismo y nuestra
tendencia a creer que solo el mundo que nos rodea es válido, y propondría la
creación de un mural, realizado entre toda la clase, en el que apareciesen
diferentes escalas de tamaño, desde una bacteria hasta la más inmensa de las
montañas, para llegar más allá del universo.
Otra actividad interesante a realizar, escribir un texto, una
redacción, desde la perspectiva imaginaria de un ente que observa desde las
alturas ese universo reducido a un punto, y sus reflexiones acerca de la
inmensidad que hay en ese, para él, pequeño espacio. De cara a que los alumnos
empaticen con esa visión, tenemos como recurso la escala en la que podemos ver
el pequeño universo que hay por debajo del tamaño del ser humano.
Un recurso más a favor de esta actividad, el uso de Google Earth,
que nos permite acercarnos y alejarnos en diversos puntos del planeta y nos
ilustra lo enormemente pequeños que somos en comparación con el mundo. Podemos
proponer a los alumnos que busquen pequeños puntos, países o ciudades del
planeta y hacerles ver la inmensa cantidad de mundos que hay en ese pequeño
punto azul que es nuestro planeta.
jueves, 4 de abril de 2013
Didáctica de las sociales: ayer y hoy
Aun siendo la historia y la geografía materias de gran interés para
mí, no puedo negar que el sistema en que se ha impartido tradicionalmente, y
que me dio de lleno en la EGB y el BUP/COU, se basaba casi en exclusiva en la
pura memorística. Pese a ello, puedo considerarme afortunado, ya que los
profesores que tuve en los tres últimos cursos del colegio fueron unos
excelentes narradores de historias que lograron mantener mi interés y pasión
por la asignatura, y cimentarme una buena predisposición a afrontarla.
En cualquier caso, el sentir general hacia el estudio de estas
materias ha sido el de tener que soportar un terrible tedio memorístico, lleno
de datos a retener que poco o nada conectaban con la mayoría del alumnado: de
la famosa “lista de los reyes godos” a
la retención de fechas y números de difícil memorización. En el caso del
estudio de la geografía ocurrían sucesos similares, y el conocimiento de
relieves, ríos y provincias tendía a volverse muy cuesta arriba.
En nuestros tiempos actuales, en los que se busca esa ansiada nueva
enseñanza del siglo XXI, el objetivo de la enseñanza de las Ciencias Sociales
se va orientando, más allá de la memorística, al análisis y al desarrollo de
conciencias críticas: más que recordar fechas en concreto, es más valioso
conocer y ubicar los periodos históricos y analizar el por qué se dieron,
siempre desde una perspectiva de adaptación al pensamiento de la época. La
simple retención de datos queda cada vez más obsoleta, máxime en esta
actualidad en la que los medios de información digital hacen posible la
consulta inmediata de cualquier dato puntual. ¡Cuán diferente habría sido el
estudio de la geografía teniendo herramientas interactivas como Google Earth o
el inmenso material multimedia disponible en la red! Y qué interesante habría
sido estudiar historia acompañados de material multimedia que consultar in situ.
Comentábamos en clase que, probablemente en un futuro no demasiado
lejano, las aulas llegarán a basarse, en un alto porcentaje, en los recursos
TIC, que son, como hemos visto, un importante aliado como recurso. No obstante,
el factor humano sigue siendo el capital para la didáctica de esta asignatura:
si en su momento tuve la suerte de asistir a las clases de buenos docentes que,
aún con los métodos de antes, lograron hacerme sentir pasión por la
asignatura, el docente de hoy día, con todos los recursos disponibles a su
favor, debe creer en lo que hace y dice, y debe disfrutar con aquello que
enseñe. Los curriculums, leyes o planes de centro podrán cambiar según la
situación, pero la persona docente debe tener sus ideas y principios muy
claros: la auto-formación constante, la pasión por la materia y la capacidad
para hacer pensar y reflexionar al alumnado: como hemos visto tantas veces a lo
largo de la carrera, lograr que los alumnos se hagan las preguntas antes que
darles directamente las respuestas a cuestiones que nunca se han planteado.
Existen muchas maneras de afrontar la didáctica de las ciencias
sociales, y los recursos para afrontarla son cada vez mayores; no obstante, lo
más importante es, ante todo, lograr una experiencia de enseñanza en la que los
alumnos aprendan a despertar su mente y conciencia, algo que les ayude a ser
libres y a ser capaces de elegir por sí mismos.
Sobre las Ciencias Sociales como materia que contribuye al
desarrollo personal, social y autocrítico de los alumnos, ¿Ha sido siempre así?
No podemos olvidar que una de las señales de un estado saludablemente
democrático es la preocupación por tener una población bien formada, lo que
incluye una enseñanza de las ciencias sociales que sea lo más objetiva posible,
dentro de lo siempre difícil que es ser objetivo en estas materias, en especial
en la de Historia. Una famosa frase reza que “la historia la escriben los
vencedores” y precisamente, más allá de pensamientos y orientaciones
personales, es necesario indagar, buscar y pensar con la mayor objetividad
posible acerca de los hechos a tratar, buscando en lo factible la libre
formación del pensamiento del alumno.
Si antes todo se reducía al “retén los datos, que luego los
interpretarás”, el camino que deberíamos seguir hoy en día es el de “piensa,
analiza y consulta los datos”. Son muchas las situaciones en las que podemos
encontrar sistemas que no se diferencian demasiado de aquellos centrados en la
memorística, mas en nosotros está el luchar contra la inercia del día a día,
contra el camino fácil de “repetir lo que está en el libro” y buscar nuevos
métodos y estrategias que permitan una enseñanza satisfactoria de estas
asignaturas.
¿Qué espero de esta asignatura?
En algún momento de un pasado no demasiado lejano, antes que el grado y antes que la diplomatura basada “en créditos”, existían varias especialidades en magisterio: carreras independientes en las que, aun habiendo contenido en común, cada una de ellas tenía su foco formativo principal; de esta manera, existía un magisterio de Matemáticas, Lengua Española, Ciencias Naturales, Educación Física, Lengua Extranjera, Educación Infantil, Educación Especial, Audición y Lenguaje… y Sociales. Este último es el Magisterio que me habría gustado estudiar, desaparecido ya en tiempos pre-Bolonia e incluido en la generalista “Diplomado en Maestro de Educación Primaria”.
Sin pretender ser un portento de conocimientos en la materia (nada más lejos, de hecho) siempre me han gustado mucho las disciplinas de Geografía (en especial la humana) e Historia, por lo que, a falta de una carrera completa, llevo esperando esta asignatura desde el primer curso del grado.
¿Qué espero de ella? Poder alcanzar la formación y madurez que me permita transmitir los conocimientos propios de su materia a las nuevas generaciones de estudiantes; y aún más, aprender a generar en ellos conciencia crítica, pensamiento propio y conocimiento de la realidad social en la que viven.
Y si fuera posible lograr que adquiriesen pasión por la historia y esto les ayudase a generar hábitos lectores, de pensamiento social, ético, capacidad para analizar los hechos, conocer el mundo y potenciar su imaginación, y ampliar su cultura general, creo que podría darme por satisfecho en mi labor docente.
A nivel personal, espero que me ayude a mi mismo a potenciar todo lo anteriormente expuesto y a descubrir nuevos caminos en el conocimiento y el desarrollo humano.
Sin pretender ser un portento de conocimientos en la materia (nada más lejos, de hecho) siempre me han gustado mucho las disciplinas de Geografía (en especial la humana) e Historia, por lo que, a falta de una carrera completa, llevo esperando esta asignatura desde el primer curso del grado.
¿Qué espero de ella? Poder alcanzar la formación y madurez que me permita transmitir los conocimientos propios de su materia a las nuevas generaciones de estudiantes; y aún más, aprender a generar en ellos conciencia crítica, pensamiento propio y conocimiento de la realidad social en la que viven.
Y si fuera posible lograr que adquiriesen pasión por la historia y esto les ayudase a generar hábitos lectores, de pensamiento social, ético, capacidad para analizar los hechos, conocer el mundo y potenciar su imaginación, y ampliar su cultura general, creo que podría darme por satisfecho en mi labor docente.
A nivel personal, espero que me ayude a mi mismo a potenciar todo lo anteriormente expuesto y a descubrir nuevos caminos en el conocimiento y el desarrollo humano.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)





